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Violencia menor

Denomino así esta opinión porque voy a referirme a la violencia que actúa entre los menores de edad, y no porque se trate de un caso menos grave, que vaya eso por delante.

 

Dejando claro ese primer punto, quiero decir que me ha sorprendido muy negativamente el titular que he leído según me he levantado en la página digital del periódico El Correo del País Vasco. Cito textualmente: “Un grupo de pandilleras se ensaña a golpes con seis chicas en un parque de Barakaldo”. El municipio en sí, se encuentra situado en Vizcaya y no se trata de un lugar denigrado por la presencia de bandas de inmigrantes ni por el azote de la droga ni nada parecido. Es simple y llanamente, la violencia por la violencia.

 

La noticia recoge que se trataba de dos grupos de amigas de entre 13 y 15 años. El primer grupo venía de celebrar un cumpleaños a la antigua usanza, es decir, comiéndose una pizza y no bebiéndose unas litronas en el primer parque que se encontraron. El segundo, quería fumar un cigarrillo (¡con 13 años!). Las agresoras, pertenecientes al segundo grupo, se dirigieron a pedir el codiciado tabaco a las niñas del cumpleaños, y como estas aseguraron que no tenían, decidieron atacarlas sin piedad. Cosas del mono de nicotina, tal vez.

Según cita el diario, “el parte de lesiones de la menor recoge un rosario de daños en la cabeza, que van desde heridas en el cuero cabelludo hasta la caída del pelo como consecuencia de la mezcla de fuertes tirones y golpes propinados por las jóvenes”.

 

Lo peor de todo el caso, es que parece ser que las víctimas no fueron las primeras en caer en manos de semejante pandilla, ya que las agresoras eran conocidas por la policía por otros casos similares.

 

No tengo hijos, de momento, pero me pregunto si parte de la culpa de que los niños de hoy sean violentos, agresivos y mal educados no es de los padres. He pasado por la edad que tienen esas niñas y en aquellos días jamás se me ocurriría hacer al menos dos de las cosas que hizo la pandilla de atacantes: la primera de ellas es fumarme un cigarrillo, la segunda es agredir a otras niñas de mi misma edad porque sí.

 

Supongo que cuando yo era niña, la gente más mayor tenía las esperanzas puestas en mi generación, ya que seríamos los que trabajaríamos para ellos cuando se jubilaran y los que les cuidaríamos cuando no se valiesen por sí mismos. Pero, tal y como están las cosas con las generaciones que me persiguen (porque no me siguen, ya que vienen con bates y palos) pocas esperanzas caben para nosotros. Cierto, que de jóvenes todos hemos hecho cosas que no deberíamos pero siempre chiquilladas sin importancia. Pegar a unas niñas en un parque en el centro de una gran ciudad es un delito muy grave que no puede quedar sin castigo legal, ni paterno.

Un Comentario

  • Una madre de adolescente

    Desde luego es una pena que los niños de hoy se dediquen mas a buscar problemas en el colegio y en la calle, que a estudiar y a intentar convertirse a algo en la vida. Yo estoy seguro de que la gran culpa la tenemos los padres, que intentamos darles a nuestros hijos todo lo que nosotros nos tuvimos, y al final les convertimos en unos malcriados que no saben lo que es trabajar para ganarse las cosas. El colegio les ayuda a aprender, pero el grueso de la educación, que nadie se equivoque, está en casa.

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