#PersonasQueSuman

Paloma Grijota. “Guarda su esencia, esa tan suya que la convierte en un ser irrepetible.”

Cuando Paloma abrió los ojos por primera vez fue Oviedo quién la recibió con su cálido abrazo, sin embargo su corazón se siente enraizado a Gijón. La eterna rivalidad entre los dos municipios nunca ha tenido cabida en ella, al igual que no la tiene la superstición vinculada al día de su nacimiento: el 13.

Cuando miramos hacia atrás y hacemos una retrospectiva de nuestra propia existencia, nos volvemos conscientes de repente de la importancia que han tenido los pequeños detalles en forjarnos como somos. Nada tenían de especial en su momento las caminatas por la playa, los bocadillos de Nocilla, las bocas pintadas de mora, los tebeos, ni los dibujos animados.

Es al dar la vuelta a la mente, al observar el pasado con los ojos del presente, cuando todo cobra vida, cuando nos damos cuenta de la felicidad tan extrema que éramos capaces de alcanzar con las cosas más pequeñas.

Paloma fue una niña feliz, tuvo el amor de sus padres y su hermana, cubrió sus piernas de cicatrices provocadas por la bici y llenó su mente de esas vivencias que, al volver a recordarlas, te hacen sentir bien. En casa.

Vivió su infancia como sólo los niños pueden hacerlo, sin pensar demasiado, sin planificar, sin preocuparse del futuro. Al llegar a la edad adulta muchos olvidamos la tremenda satisfacción que suponía hacer lo que ella hacía: fluir, dejarse llevar y vivir.

A veces sucede. Un choque de trenes a gran velocidad cuando el mundo infantil confluye con el adulto, despertándonos de un letargo en el que ni siquiera sabíamos que estábamos sumidos. Pero a Paloma no le ocurrió.

Esa innata capacidad de dejar que las cosas ocurriesen hizo que el futuro apareciera ante sus ojos, tan nítido como un puente que sólo has de cruzar. Llegado el momento tuvo claro que su camino estaba en la psicología, tanto es así que a día de hoy nunca se ha planteado que una bifurcación del sendero la hubiese podido hacer feliz.

Su carrera es su vocación. Ese ansia que se produce cuando algo te intriga y no puedes calmarlo hasta que descubres el misterio, es lo que guió sus pasos hacia la psicología. Desentrañar el por qué del comportamiento humano y después hacer un alto en tu viaje, para dar la mano a aquel que sabes que no puede seguir sólo, es lo que le ha motivado siempre.

Durante años se encargó de labores relacionadas con los RRHH y la formación, hasta que el destino le deparó el duro golpe del desempleo. A pesar de sentirse frustrada y abatida no está en su personalidad la rendición, por ello decidió invertir su tiempo en lo más preciado con lo que sabía que contaba: ella misma.

Trabajó de manera incansable su marca personal, luchó contra esa voz interior que le gritaba que se rindiera, se opuso a una autoestima minada por el absurdo pensamiento recurrente que te hace creer que no vales. Fue duro pero ganó.

Ahora ayuda a otras personas en esa batalla tan ardua que deja las cunetas llenas de quienes un día no pueden más. Su experiencia reduce las bajas, hace que aquellos que sufren lo que ella sufrió vean la luz al final del túnel.

Esas personas a quienes apoya son, sin saberlo, las que surten de carburante su motor. Conseguir la sonrisa en unos rostros que las circunstancias habían apagado, cambiar su visión de las cosas, los sueños cumplidos cuando ya no lo esperaban, son los triunfos que hacen a Paloma seguir.

El mar del que se enamoró de niña, escribir en su blog, la lectura, el amor de su pareja y de su pequeño perro Keiko son vitales para desconectar de una vida siempre en estado de ON, agotadora pero reconfortante.

Vivir en una casa, rodeada del verde que tanto caracteriza a Asturias y que enamora a propios y extraños es uno de sus sueños. Mientras lo logra, sigue disfrutando de los baños en la Playa de San Lorenzo, coleccionando gomas de borrar y viajando cada vez que la agenda se lo permite.

Surca las mareas de beBee desde hace ya un tiempo y, desde que se embarcó en su nave ha descubierto la calidez de la red y el valor de las aportaciones que en ella recibe.

Los años han hecho de ella una persona distinta. El camino le ha enseñado la importancia de quererse, cuidarse y aceptar las propias limitaciones sin dramas.

Muchas personas cambian tanto con el paso del tiempo que se hacen irreconocibles. Sin embargo Paloma guarda su esencia, esa tan suya que la convierte en un ser irrepetible, y la mantiene intacta.

Es hoy, como lo era ayer una mujer rebosante de alegría y con un enorme corazón. Ayer era el motor de su familia y amigos, hoy lo es de todas esas almas que con su apoyo y energía, han sido capaces de recuperarse y volver al campo de batalla.

La belleza de las personas como Paloma está en ese modo tan suyo de construir, sin ni siquiera darse cuenta, la pequeña diferencia que hace del mundo un lugar siempre mejor. Pasea por la vida emanando buen humor y energía positiva. Los que tenemos la suerte de cruzarnos con su eterna sonrisa sólo podemos dejarnos contagiar por ella.

El caprichoso destino a veces nos depara personas que, como Paloma, son luz. Son seres tan especiales que sientes que son capaces de rozar tu alma.

Y sabes que, simplemente, a su lado el camino se torna maravillosamente único.

Gracias Paloma!

www.palomagrijota.es

hola@palomagrijota.es

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