¿Qué viene a tu cabeza si te hablo de la Compostela, los albergues, las etapas o el bordón?

Seguro que piensas inmediatamente en el camino de Santiago, en su camino del norte, el francés, o las vieiras que marcan la ruta.

Yo no. A mí me vienen a la mente dos nombres de persona. Uno, es el de alguien que tiene desde hace años un huequito en mi corazón, el segundo… es Noemí.

Hay muchas maneras de andar el camino. De hecho, seguro que conoces a quiénes lo hacen en bici, sin mochilas o parando en hoteles de lujo. Luego está el otro modo.

EL MODO

Levantarse antes del amanecer en un albergue, rodeada de otros peregrinos, calzarse las botas y caminar en soledad, sintiendo el frío y el sol, escuchando lo que jamás nos paramos a oír y llegando a la siguiente parada exhausta, pero feliz.

Si conocieses a Noemí, sabrías que ella es de las segundas porque es el tipo de persona que no juega en modo fácil. Que elige la autenticad por encima de cualquier postureo y que valora mucho el esfuerzo en las conquistas.

Por eso pienso en ella cuando leo esos conceptos y porque, si hablamos de caminos, el de ella es especial.

Mi ruta y la suya se unieron hace un par de años, gracias al evento Personal Branding Lab Day.

Soy una persona de intuiciones, de vibraciones y, la verdad es que ella me gustó desde que la conocí. Seguramente porque veo en su esencia muchísimas cualidades que admiro.

Es paciente, tranquila, tímida pero agradable, serena… Y muchos otros adjetivos de los que yo carezco.

Contar con ella en #PersonasQueSuman es acercar mucha de su paz a esta sección pero, sobre todo, gran parte de su historia. Una que comenzó en 1989 en Ripoll…

Ser hija única de un matrimonio trabajador, le permitía disfrutar de las atenciones de su madre, de los juegos con su padre y de las horas en casa de su abuela.

Su timidez no le impidió contar con amigos cercanos con los que jugar en el parque. Pero, si hay algo que me encantó descubrir de Noemí fueron sus hobbies.

Creo que pocas cosas definen a las personas como aquello a lo que desean dedicar su tiempo libre. No es una obligación, es una elección y en ella se va lo más valioso que tenemos, así que dependiendo de en qué lo invertimos puede saberse mucho sobre nuestra personalidad. ¿No te parece?

De pequeña, dedicaba su mayor tesoro a dibujar y pintar, jugar a videojuegos, disfrutar de la lectura y caminar por la naturaleza de su zona. Y, con esas aficiones infantiles, solo podía haber un resultado: una adulta culta, centrada y con los valores que a día de hoy todavía la rigen.

El colegio es, como para todos, una parte importante de sus recuerdos de niñez. Siendo una niña tranquila nunca tuvo dificultades en clase, ni con las notas, salvo por la sana competición educativa que se dio con un compañero y que le azuzaba a ser mejor cada día.

Puede sonarte a una existencia idílica, rodeada de personas que la querían, sin problemas ni dificultades. No es así.

No existe camino extenso y tortuoso sin guijarros, cuestas, charcos o barros, del mismo modo que no hay vidas perfectas, sin dolores, ni lágrimas. Sufrir es el único mecanismo para enseñarnos a valorarlo cuando disfrutamos.

Por eso, no encontrarás a nadie en este mundo que no conozca lo que es el dolor, los traumas, los daños. Noemí lo sabe también.

Durante su adolescencia sufrió bullying por parte de algunos compañeros, cuando ni siquiera tenía nombre, ni se hacían políticas para evitarlo, ni había concienciación social. Cuando era aún más doloroso, porque era silencioso.

Las personas que han sobrevivido a situaciones así, tienen algo que las diferencia. A menudo del dolor surge la empatía; del daño, la generosidad y de las lágrimas, el instinto de protección al otro. Quién sufre mucho desea evitar sufrimiento y aunque no siempre ocurre, en esta ocasión así fue y sigue siéndolo.

Puede que fuese por ese deseo de cuidar a los demás, aunque ella cree que solo se trató de seguir corrientes ajenas, pero si le hubieras preguntado de niña por su futuro, te habría dicho que su sueño era ser médico.

La verdad es que, aunque la medicina no acabó siendo su elección, su formación tuvo un gran vínculo con la salud.

Estudió Psicología en la universidad y se formó con un máster privado en psicología clínica. Le gustaba.

La idea de ayudar a otras personas estuvo siempre en su mente, pero cuando las puertas del campus se abrieron y la recibió el mundo real, se encontró con un escenario menos verde de lo esperado.

Las ofertas laborales eran escasas, con grandes exigencias y la opción de ser autónoma, en el sector, requería inversiones que no podía realizar en aquel momento.

¿Qué hacer entonces? Abandonar etapa no ha sido nunca una opción para ella, por mucho que aprieten las botas o que la lluvia embarre el camino.

Así que hizo lo que pensó que debía, trabajar en otros puestos, sin estabilidad y con pocas opciones de mejora. De teleoperadora a cajera de supermercado, el trato con personas era siempre el hilo conductor. Entonces pensó que otra opción era posible y se sentó a planear una ruta por nuevos paisajes.

Primero se formó con cursos en profesiones digitales y ahí vio claramente el sendero por el que continuar caminando. Por eso, hizo una inversión de tiempo y dinero para estudiar un máster en negocios digitales y marketing digital.

Se enamoró

De pronto se dio cuenta de que eso era lo que deseaba hacer desde que, de pequeña le preguntaban y mentía que soñaba con ser médico. Por eso, no se detuvo cuando consiguió el título.

Social media, Redes Sociales, Instagram,… Sus conocimientos en el universo digital abarcan un amplio abanico para ofrecer soluciones integrales a sus clientes.

Porque sí, cuando contó con todas esas formaciones tomó una decisión de esas que dan tanto miedo como ilusión, tantas ganas como vértigo. Se dio de alta como autónoma y dejó de andar el camino que otros habían construido, para empezar a edificar el suyo propio.

Primero, como Community Manager de negocios gastronómicos y después… Después tocó hacer una pausa.

Cada vida está compuesta, como el propio camino de Santiago, por etapas. Unas no quieres que terminen nunca, otras te hacen sentir incómoda desde el inicio. De todas se aprende, con todas se crece.

El tiempo trabajando como CM le dio lo que necesitaba, que era la perspectiva necesaria para saber que ahí no estaba su camino. No el que deseaba.

La pregunta era ¿dónde sí?

Por mucho que nos cueste creerlo, a menudo las respuestas a las preguntas más difíciles no están en los libros, en los consejos ajenos, en las charlas con amigos, ni en las pelis de Netflix. Casi siempre la única respuesta es mirar dentro y es una de las cosas más difíciles de aprender.

Ahí, en ese instante en el que no había voces fuera que la guiarán y dentro solo oía ruido, la vida de Noemí se unió al camino.

El camino de Santiago fue muchas cosas para ella. Fue la comprobación de que sola era capaz de todo, la reconciliación con partes de sí misma que llevaban dañadas mucho tiempo y, sobre todo, supuso la reconciliación con su antigua amante, la psicología.

Cuando llegó a meta alcanzó mucho más que la Compostela y unos cuantos sellos en su credencial. Había visto claramente lo que quería hacer y tenía ganas de empezar a trabajar para alcanzarlo.

Estudió en la escuela Brandea y se convirtió en consultora de marca personal para ayudar a las emprendedoras de la salud mental, orientarlas y llevarlas de la mano a mejorar sus cifras de negocio gracias a su presencia online.

Ahora su mundo es otro muy diferente al que era. Organiza sus tiempos, gestiona sus recursos, trabaja con personas que le aportan, le motivan y con quiénes comparte valores…

Tener un negocio propio no estaba en sus planes, pero ahora es parte de una vida que considera feliz.

El camino no la cambió, la reconectó con su esencia. Con aquella Noemí que amaba la naturaleza, que deseaba conocer el mundo y que se dejaba llevar cantando sin miedos ni vergüenza.

Después de todo, eso es lo que hacen las grandes experiencias de la vida. Extraen de nosotros lo que ya teníamos, lo potencian y lo muestran al mundo. Y justo eso, es a lo que a día de hoy se dedica.

Ella se convierte en el camino de sus clientas, en su ruta de descubrimiento.

Si todavía no la sigues, te recomiendo que lo hagas ya, y mientras te decides, solo me queda decirte…

 

 

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