El diccionario de la RAE está lleno de palabras que empleamos demasiado poco.

Amilagrarse, cerúleo, bonhomía, melifluo o, mi protagonista de hoy… inefable.

Esa mirada entre dos personas que dice tanto que solo puede ser comprendida por ellos.

Los momentos compartidos con alguien a quién quieres

Aquellos doscientos millones de emociones que recorren tu cuerpo cuando escuchas esas notas musicales, que te trasportan de un recuerdo a otro

 La noticia que te alegra y rompe por dentro a la vez…

 

La vida está llena de eventos inefables, pero nos cuesta reconocerlos porque nuestra naturaleza se empeña en buscar palabras para todo.

 

Nadie puede expresar el amor en realidad, ni la decepción, ni la ilusión mezclada con la esperanza. Lo bueno es que, como humanos compartimos emociones y eso hace que, a menudo, sobren las palabras.

 

Aunque jamás en tu vida hayas usado este término, estoy segura de que te encantaría que te lo aplicasen. Un/a profesional inefable: tan expert@, tan comprometid@, tan mágic@ que no puede ser descrit@.

 

Noelia se dedica justo a eso

 

Pero, espera, antes de seguir hablando de la Noelia del presente, vamos a retroceder en el tiempo para entender cómo ha llegado a dedicarse a descubrir en cada persona esos puntos que la convierten en única.

 

Nacida en Calella, hace 33 años, su infancia está repleta de recuerdos en forma de emociones, olores, sabores…. Esa innata curiosidad que mantiene hoy, el cariño hacia su hermano, los besos de su madre, la naturaleza como hilo conductor y, sobre todo el sabor del pan empapado en huevos fritos compartido con su padre mientras, los domingos, veían Mortadelo y Filemón.

 

Tras vivir Noelia un tiempo en Pineda, la familia decidió mudarse a la montaña que tanto amaba, y empezar un día a día más vinculado con la naturaleza.

 

Eso le dio a Noelia la oportunidad de tener lo mejor de los dos mundos. Las clases y los amigos en Pineda , a la vez que disfrutaba de las meriendas en casa de vecinos y las aventuras en la montaña. Encontró en su vecina al Watson perfecto para desentrañar los misterios que ellas mismas creaban y convertir el pueblo en un escenario detectivesco.

 

Su imaginación, alimentada por las horas buceando en la literatura, se unía a una fértil creatividad que le hizo atar su camino a disciplinas como el piano o el dibujo.

 

La escritura llegó después, como una válvula de escape a la realidad que cambió su mundo radicalmente.

 

Con 12 años vio cómo el núcleo familiar se quebraba en dos al divorciarse sus padres y eso supuso un antes y un después en su vida, que ha tardado años en sanar y que la llevó a una época de incertidumbre que se reflejó en sus estudios.

 

De un bachillerato científico a una carrera en audiovisuales, que compaginaba con el empleo en una ludoteca para poder costearla. Un ciclo en educación infantil y su formación superior después, seguido de un máster en innovación y desarrollo de proyectos…

 

Todo con una única meta: encontrar aquello que hiciese vibrar su alma.

 

El amor por los niños la convirtió en maestra. La docencia le acercó al deseo de formar en negocios a otras personas. Y ese deseo fue llevando su ruta hacia el emprendimiento.

 

Autodidacta primero, consumiendo todos los podcasts que le aportaban valor e investigadora empírica después, cuando se convirtió en emprendedora con una tienda online de juguetes educativos.

 

De nuevo, la Noelia de la niñez reaparecía, dispuesta a sumarse a otra aventura, a desentrañar misterios y a acercarse a la resolución del caso más importante de su vida: su propia ruta hacia la felicidad.

 

También en esta ocasión contó con una amiga en la empresa y, juntas, aprendieron, crecieron y fueron dejando atrás miedos e inseguridades.

 

Sí, podía ser algo más que maestra, algo más que formadora de negocios.

 

⇒ Podía apostar por ella misma. Y lo hizo

 

Es curioso cómo, a menudo, no nos sentamos a observar nuestro sendero. Nos cuesta mirar atrás y hacernos conscientes de lo avanzado, pero lo que tenemos en común casi todos es que nada ha sido aleatorio.

 

Cada paso que hemos dado, nos ha acercado al siguiente peldaño. Y ese, al otro y al otro. Si solo uno de ellos hubiese fallado, nuestro destino hubiera sido otro muy distinto. Y el caso de Noelia no fue diferente.

 

Sus decisiones la han traído hasta 2024 haciendo lo que hace. Pero no sería así sin la ruta previa completa.

 

De no haberse formado en PNL no se hubiese planteado que lo que deseaba era ayudar a los demás. De no haberse arriesgado a traspasar la tienda online, nunca hubiera podido vivir su embarazo desde la calma y la introspección que necesitaba.

 

Si no hubiese tenido un gestación relajada y respetando sus tiempos, necesidades y los de su pequeña, es difícil que la bombilla hubiera vuelto a encenderse para guiarle con luces de neón a la formación en consultoría de marca personal.

 

El destino tiene curiosos modos de enviarnos señales que muchas veces no comprendemos, pero sobre todo que solemos no ver por vivir inmersos en una vorágine de prisas, cifras de negocio, gastos y miedos.

 

Noelia entendió las marcas solo cuando decidió parar, curar lo que llevaba tiempo sangrando, aceptar lo que fue y permitirse atender.

 

Y eso no solo le deparó ese algo que le hiciera vibrar que llevaba años buscando, sino que le trajo la sanación de la relación con su padre y la conversión de ser solo Noelia a ser, junto a Alex, la mamá de Noah.

 

Perdonar y soltar fue lo que su alma necesitaba y, cuando lo hizo, regresó a la montaña que tanto le había dado para reorganizar sus prioridades.

 

Hoy lo tiene claro.

 

Su lado profesional se enfoca en ayudar a otras emprendedoras en esa ruta que ella ya ha caminado. Y el personal se inclina hacia la lectura, los cafés con amigas, su inseparable piano, las rutas en moto con Alex y los viajes con su madre y su hermano.

 

Pero ahora, ambos están en un equilibrio que hace años parecía imposible. Tanto que este es el momento de la trama en la que empezar a aumentar los desafíos, pasando por dar conferencias, escribir libros y mantener un negocio boyante que permita prontito escaparse con Álex a su soñado Japón.

 

Mientras todo eso se convierte en realidad, no queda más que seguir haciendo lo que mejor sabe: acompañar a cada persona para que descubra lo que le hace única.

 

Y nadie como ella para hacerlo. Después de todo, Noelia es, sin duda, un hermoso alma inefable, que merece la pena descubrir.

 

Si quieres saber cómo suena su melodía, puedes encontrarla aquí…

 

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