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La diosa

Hace hoy un mes que nació en Saini Sunpura, a 40 kilómetros de Nueva Delhi, un bebé. No es una noticia sorprendente, ya que el índice de natalidad en ese país es lo suficientemente alto como para no quedarnos epatados ante otro nacimiento.

El caso es que ese bebé, no es uno como los demás. Es una niña de nombre Lali (roja) cuyo rasgo principal no es el color de sus ojos o el tono de su pelo. Su característica más importante es que tiene dos caras. Así es: cuatro ojos, dos narices, dos bocas, pero sólo dos orejas. El trastorno se denomina duplicación craneofacial y sólo ha sido sufrida por unas 35 personas desde 1885.

Hoy en día tenemos la suerte de que la medicina ha avanzado lo suficiente como para tratar casos como este, pero los padres de la pequeña no desean ningún tratamiento. Quieren a su hija tal y como es y no desean operarla, ya que los médicos les han dicho que la niña no tiene ningún problema de salud. Come por las dos bocas y pestañea con sus cuatro ojitos a la vez.

El mayor peligro de este acontecimiento es la idealización de la pequeña. Se preguntaran que clase de embrujo puede ejercer ese bebé para que sea idealizado por sus vecinos. Pues bien, en el hinduismo existe una diosa llamada Shakti, que es la deidad del poder y que se representa con dos caras en una sóla cabeza. Es por ello, que los habitantes de Saini Sunpura consideran a Lali una reencarnación de esta divinidad y se dedican a acercarse a su casa para adorarla y para pedirle sus favores.

Tal vez por ello los padres no desean operar a su bebé, a pesar de que la vida de la pequeña sería más fácil si se adaptase a los canones sociales de la normalidad. Así y todo, no dudo de que para los progenitores, Lali sea la diosa de sus vidas.

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