El networking es vibrar
Inteligencia laboral

El networking es vibrar

Todo lo que puedo decir de Grace es bueno. Ella es bondad pura, belleza interna, calma, alegría. Es una persona de esas que cuando las conoces, sabes que las quieres en tu vida, a tu lado, cerquita.

No necesita motivos para estar, para acercarte a ti con la energía puesta en sumar, en mejorar, en ayudar y apoyar.

No hay palabras suficientes para describirla porque toda ella es magia, como lo es su blog y todo lo que toca. Es una de esas almas imposibles de etiquetar, pero que te hacen sentir plena en su compañía.

Por eso, me siento muy orgullosa de poder haberme colado en su espacio en Internet, y escribir para ella este post. Gracias Grace!

El networking es vibrar

Networking. Una palabra que muchas personas no entienden y otras tantas no saben cómo poner en práctica.

Recuerdo que durante una sesión de orientación profesional hace ya años, me comentaron que la búsqueda de empleo pivota en varias patas. Además de un buen curriculum y una carta de presentación trabajada y personalizada, el networking es primordial.

Sin él el banco se queda cojo, acaba cayendo por uno u otro lado imposibilitándonos conseguir nuestro objetivo laboral. No olvidemos que se estima que más o menos un 70% de las oportunidades se mueven a través de la red de contactos, y nunca se publican en ningún otro medio.

Para mucha gente el networking no es más que relacionarse vía redes sociales, o en eventos de su interés con personas de su sector. Hasta aquí todo correcto, pero el networking es mucho más.

Enviar una invitación en Linkedin y, al segundo de ser aceptada, mandar un mensaje contando nuestra situación laboral y la necesidad de conseguir un empleo no es networking.

Presentarnos en un evento y hablar con asistentes o ponentes con el único fin de que nos hagan un hueco en las filas de sus empresas, no es networking.

Básicamente porque el networking no va de pedir. El networking va de dar, de ofrecer, de colaborar y, sobre todo, de vibrar.

¿Crees sinceramente que abordar a una persona en un acto o vía Internet, contarle tus problemas y esperar que te los solucione es el modo adecuado de actuar? Ponte en la situación inversa.

Piensa que tú eres la persona que acude a dar una conferencia y que, al finalizar, nadie se te acerca a ampliar información, a felicitarte o incluso a darte consejos o críticas constructivas. Imagina que, mientras te tomas un café en el área destinada al networking (que a día de hoy casi todos los eventos poseen), te abordan x número de personas con sus currículums, sus historias, sus miserias, pidiéndote una oportunidad. Por muy empático que seas es una situación incómoda que roza la mala educación.

Si eres el responsable de RRHH de una empresa, el gerente o un referente en un área, estarás mucho más predispuesto a entablar una conversación con una persona que se acerque a ti sin pretensiones. Vibrarás al son de aquel que te hable de tu empresa, de tus logros, de los objetivos cumplidos. Después recordarás siempre a quién charló contigo de aquello que hace latir tu alma.

Recuerda que el altruismo de quien te escucha es siempre voluntario y que es mucho más fácil conectar con alguien que te ofrezca un servicio, una ayuda o una solución a una necesidad, que con quien te pide que le des un empleo sin explicarte por qué debería hacerlo.

Pregúntate si tú mismo prefieres a las personas que te ruegan una oportunidad o a las que ponen el objetivo en una carencia y te ofrecen la solución. Si nunca te lo habías planteado, estás equivocando la jugada.

Olvida el egoísmo

Las personas que recordamos son las que dejan marca, las que te hacen pensar, las que te obligan a reflexionar y a observar aquello en lo que hasta ese momento no habías reparado. Son aquellas capaces de empatizar hasta el punto que llegan con nosotros al mismo estado de vibración, colándose en nuestra mirada y viendo el mundo con nuestros ojos. Son personas con las que la conversación fluye, se hace cómoda, ágil, sincera, tan sencilla que pareciera que la vida nos tenía preparado ese encuentro. Lo creas o no esas personas existen en todos los ámbitos de la vida. En el amor, en la amistad y aunque lo dudes ahora, también en lo profesional.

El mercado laboral es inestable, cambiante, lleno de lodo. Pocas son las flores que aparecen en el camino, pero cuando una aparece de pronto hace que todas las penurias hayan merecido la pena.

Por ello, cuando te plantees acudir a una reunión de profesionales, ten siempre en mente que generar una red de contactos es muy parecido a hacer amigos. Nadie quiere cerca al amigo interesado que sólo te busca cuando quiere algo, cuando necesita de tu ayuda y se aleja de ti cuando ve que no le quieres o puedes dar apoyo en ese momento.

Ofrecer a los demás la mejor parte de ti mismo, esa que le pueda ayudar a solventar un problema empresarial, la que le ayude a conseguir más beneficios, la que le genere la necesidad de tener en su compañía aquello que tu aportas, e incluso esa parte de ti que le recomienda a otro profesional, es lo que hace que el networking tenga éxito.

Si quieres venderte hazlo, pero hazlo de manera inteligente. Deja de lado el egoísmo, ayuda, ayuda y ayuda a todo aquel que pase por tu lado. Apoya a quienes están en tu misma situación, escucha a quienes la han superado. Sé humilde, sé altruista, olvídate del YO y ábrete al mundo que te rodea.

Sé que es complicado de entender, pero creéme cuando te digo que el éxito pasa por darte a los demás sin perderte a ti mismo. Nadie te pide que te conviertas en un santo/santa, ni que abandones tu ser en pos de los demás. Pero el camino para alcanzar el éxito pasa inevitablemente por ayudar y ser ayudado.

Ya lo dice la frase: “si voy solo voy más rápido pero acompañado voy más lejos”. Puedes llegar a la meta caminando sólo, luchando en una guerra sin cuartel que sólo tú te has creado en tu mente contra todo aquel que ves como enemigo, o puedes aunar fuerzas, nutrirte de los demás y dejar que ellos se nutran de ti.

Al fin y al cabo, el networking es vibrar.

“El talento te hace destacar. El corazón te hace trascender”

Escribí este artículo como colaboración para la sección “Ell@s cuentan” del blog de Grace Salazar.

Puedes leer el original aquí.

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