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24 años de muerte

Después de un día para asimilar la noticia, mi mente sigue en estado de shock. Soy incapaz de digerirla, es algo que se me escapa.

No se ustedes, pero yo en mi mente de persona normal me siento completamente anulada cuando escucho noticias como la que ayer me produjo una repugnancia tal, que aún hoy no me he recuperado.

Les hablo por supuesto del caso del padre que ha tenido encerrada en un sótano a su propia hija durante 24 años. Me parece repugnante, como a la gran mayoría de la sociedad mundial, el hecho en sí, pero no se si es peor que le haya robado su vida a su hija (ha salido de su cautiverio a los 42 años) o que la única vida que le haya dejado vivir haya sido una retahíla de abusos sexuales y embarazos con un final trágico hasta en tres ocasiones.

¿Qué tipo de padre puede ver sufrir a su hija, fruto de sí mismo, y no inmutarse lo más mínimo? ¿Qué clase de padre engendra hasta siete hijos en el vientre de su hija? ¿qué clase de padre ve morir a un bebé y decide quemar en un horno su cadaver? Y, lo que me parece aún más importante, ¿qué tipo de madre hay que ser para creer que tu hija se ha metido en una secta y que te va dejando hijos a la puerta de tu casa? ¿qué clase de madre, o de persona hay que ser para no darte cuenta de que tu hija vive debajo de tu cómodo sofá en un sótano al que, sospechosamente, tu marido ha colocado claves electrónicas?

Sinceramente, no entiendo qué clase de gente hay que ser para permitir que todo eso ocurra, para ser cómplice de un delito legal pero sobre todo de un delito natural. Un padre que abusa sexualmente de su hija y no le da opción de vivir libremente; de decidir por sí misma. ¿Qué castigo se le puede imponer a una persona como esa? La muerte no es pena suficiente, ya que nunca va a sufrir tanto como su hija que ha tenido que vivir la muerte en vida.

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